Semana Santa

2 de julio: el crucificado y el alcalde

cristo de san aguatin

Cuando llega el día 2 de julio, con la ciudad ya conducida hacia el sopor del calor del verano, en la Parroquia de San Roque se sigue celebrando una tradición ancestral. La corporación municipal se presenta ante el crucificado para rendirle gratitud. Hoy, volverá a suceder de nuevo. 

La historia es tan antigua que se pierde en los textos polvorosos de los cronistas de la ciudad. La epidemia como enemigo letal de Sevilla y, como un desagravio, la salida de un crucificado a las calles que, se crea en un ser superior o no, detuvo la expansión del dolor entre los sevillanos. Desde entonces, cada 2 de julio en San Roque los maceros del ayuntamiento visten de gala y la procesión se vuelve suntuosa para recibir a la corporación municipal, que cada año viene a dar gracias al milagroso Crucifijo de San Agustín por la salvación de la ciudad.

Una tradición casi desconocida

La renovación el voto de gratitud es una de esas pequeñas maravillas que la ciudad guarda casi en secreto, sin querer renunciar a ella pero tampoco privándola de su carácter íntimo. Cada 2 de julio, el alcalde y el Santo Crucifijo de San Agustín, procedente del antiguo convento agustino que se halla aún a escasos metros de la parroquia, se miran cara a cara para recordar uno de los peores momentos de la ciudad. En el siguiente texto se explica el origen de este acto:

“Año de 1649, padeciendo esta Ciudad una gravísima peste, de la que murió mucho número de sus moradores, los dos ilustrísimos Cabildos eclasiástico y secular, pidieron a este convento de San Agustín se llevase la imagen del Santo Cristo a la Santa Iglesia, y en 2 de julio del dicho año salió con solemne procesión, acompañado de la ciudad y de todas las religiones, y con grandes clamores de todo el pueblo le llevaron a la Santa Iglesia, y a la salida de la calle Placentines el ilustrísimo Cabildo eclesiástico salió a recibir la procesión, y habiendo estado aquella tarde y noche en la santa Iglesia la santísima Imagen, el día siguiente la volvieron a su capilla, y fue nuestro Señor servido que desde el día que salió comenzó a mejorarse la peste, y al cabo del octavario totalmente se quitó, como lo certificaron los médicos, por lo que la M.N. y M.L. ciudad de Sevilla dedicó el dicho día 2 de julio, para venir perpetuamente a darle gracias por el beneficio recibido”, dicen que relataba un antiguo letrero colocado en el convento.

Esta tarde, de nuevo, los que se encargan de gobernar la ciudad se encontrarán con el crucificado -réplica después de perderse el original durante la Guerra Civil- en la Parroquia de San Roque a partir de las 20.00. En esta celebración intervendrá la Banda Municipal de Sevilla y un Cuarteto de la Capilla Clásica del Sto. Crucifijo de San Agustín.

R.N.

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