Personajes

La naturalidad del eslabón de una cadena que no se rompe

Pepe Luis Vázquez

Retirado definitivamente de los ruedos en septiembre del pasado 2012, José Luis Vázquez Silva (hijo de José Luis Vázquez Garcés, conocido como el Sócrates de San Bernardo) es el cuarto eslabón de una de las mejores generaciones de toreros que ha dado el barrio de Nervión.

Nacida en el populoso barrio nervionense y criada en el mismo, la dinastía de los Vázquez se mantiene activa toda vez que el sobrino de Pepe Luis hijo haya cogido el testigo de su padre (Manuel), de su tío, de su abuelo y de su bisabuelo con el objetivo de triunfar, como ya lo hicieran sus ascendientes sobre el albero. “Desde mi bisabuelo que fue banderillero, mi abuelo novillero, mi padre (torero) y sus hermanos y mis hermanos, toda la familia siempre ha estado ligada de alguna manera al toro. De momento está interesado en torear. Está todavía aprendiendo, muestra interés y tiene afición. Tiene 17 años y aún está estudiando en Córdoba, donde nació”, habla la otrora figura del toreo sobre su sobrino, con el que comparte nombre y primer apellido y que está plenamente identificado con la estirpe que conforma su familia en el mundo taurino.

Ya desde la barrera, Pepe Luis Vázquez se mantiene ligado al mundo del toro, aunque sin vestirse de luces. No en vano, el ya extorero no pierde el contacto con las reses, con las que comparte tiempo en las ganaderías de sus amigos, visitas que compagina con sus asistencias a homenajes que aún realizan a su padre y charlas-coloquios en las que comparte e imparte conocimientos del mundo del toreo desde que se cortara la coleta. Un paso obligado para cualquier figura del arte taurino que para Pepe Luis Vázquez Silva llegó no hace mucho. “Fue en septiembre del año pasado. Ya prácticamente estaba retirado, sin haberlo dicho públicamente, desde el año 2002, que fue la última Feria de Sevilla y los últimos compromisos de relevancia. Un amigo se hizo cargo de la plaza de toros de Utrera y me invitó a que lidiara mi última corrida. Lo dudé un poco, pero hable con Morante (de La Puebla), que es muy amigo mío y le pareció muy bonita la idea”, confiesa un “reservado” –como él mismo se describe- Pepe Luis, quien en ese período entre 2002 hasta el pasado año toreó en Espartinas, Constantina y, sobre todo, en corridas benéficas.

En total, una carrera de más de tres décadas que ha encumbrado a un maestro y a una saga de toreros que han creado escuela en la cultura del toreo nacional. “Es un toreo de corte clásico, de sentimiento, quizás continuador de Belmonte y Chicuelo. Artístico, puro y sobre todo de una gran naturalidad, que se ha visto en muy poco toreros”, describe Pepe Luis Vázquez sobre lo que se ha denominado la escuela sevillana del toreo. Una definición en líneas generales que puntualiza en su propia persona: “He sido un torero fiel a mi carácter, a mi manera y he preferido la calidad a la cantidad. Prefería torear menos, pero con garantías de éxito. Sobre todo en plazas grandes debido a mi clase de lidia, siempre entre Sevilla y Madrid. Ha sido una carrera desigual, corta en actuaciones, pero intensa en algunos momentos. De personalidad”, abunda.

Sencillez, humildad y naturalidad –como la que rebosa Pepe Luis durante esta entrevista- es lo que ha identificado no sólo al gran Sabio de San Bernardo –su padre-, sino al propio protagonista de estas líneas, a quien los focos de las plazas y el éxito no han borrado ni uno sólo de los recuerdos que le dejan sus años en el barrio que le vio nacer: “Aquel barrio cuando me crié recuerdo que estaba todo en ciernes, haciéndose cosas. A poco que te salías había campo. Me acuerdo de las Piscinas Sevilla, a donde íbamos a hacer ejercicio y jugar al frontón con muchos toreros que venían a Sevilla. Un barrio que además tenía solera y en el que nos conocíamos entre todos. Muy tranquilo”, describe el barrio de Nervión, donde se crió junto a la Gran Plaza junto a sus siete hermanos (seis varones y una hembra), todos ligados al mundo del toreo con más o menos relevancia y espacio temporal, aunque no como el de Pepe Luis Vázquez, un nombre referencia en la tauromaquia que, más pronto que tarde, tiene visos de volver a saltar al ruedo en busca de esas tardes de gloria.

Alfonso González

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