Rocío Vivir en Nervión

El águila y la paloma firman la paz en el cartel del Rocío del Cerro

Hola, soy Lucas

«Un halcón y una paloma, uno tras otro volaban», decía la sevillana. En el cartel de este año de la Hermandad del Rocío del Cerro, son un águila y una paloma los que, en lugar de perseguirse, custodian a la Virgen del Rocío.

El cartel es una obra en óleo sobre lino firmado por el pincel de María Tapia, licenciada en Bellas Artes, y se presentó este sábado por la tarde en el C.P. Ortiz de Zúñiga, por el que dentro de unas semanas pasarán las carretas de la Hermandad del Cerro y donde, cada año, las carretas escuchan la interpretación de la ‘Salve Rociera’ por parte de los alumnos del centro.

La autora explica que para este cartel ha tomado como estructura de composición un reloj de arena, esos dos triángulos que vemos en el diseño y que simbolizan la espera de los romeros del barrio vecino para ponerse en camino hacia las arenas.

Dos pájaros simbólicos

Sobre la Virgen del Rocío que preside el cartel, se posan dos pájaros. Por un lado la Paloma, símbolo del Espíritu Santo y fundamental para comprender la romería del Rocío, que parece hacer llegar en una sutil línea la iluminación divina hasta la Virgen. La paloma símbolo de la más abstracta y compleja de las vertientes de la Trinidad y que se festeja en Pentecostés, cuando la revelación celestial se hace presente en la aldea almonteña. Además, la paloma lleva en el pico una rama de olivo como símbolo de la paz (símbolo que se remonta al Diluvio Universal, cuando Noe recibe a una paloma en el arca con una rama de olivo en el pico que le demuestra que, a pesar del diluvio, hay una tierra donde empezar de nuevo).

Y por otro el águila, símbolo tradicional del barrio que acoge la hermandad, el Cerro del Águila -o de las Águilas, antiguamente-. A pesar de que en el mundo real puede ser enemiga de la paloma, es piedra angular de la estética de esta hermandad, que las lleva muy presentes en su carreta. Y de hecho, la antigua medalla de esta hermandad era precisamente un águila posándose sobre la Virgen del Rocío.

Llama la atención que el águila lleve los ojos vendados, haciendo una conexión con la representación de la Fe, que siempre aparece con los ojos vendados, por ser ciega. Creer sin ver. Por ello la autora representa en este águila algo más que un pájaro, ya que también representa a Dios Padre, que junto a la paloma y el pastorcillo enmarcado en la silueta del Simpecado en el cartel, representa la Trinidad al completo.

«Por otro lado, el niño Jesús vestido de pastorcillo para el próximo traslado a Almonte, forma parte del simpecado que se recorta sobre el pecho de la Virgen. Es aquí donde el Niño ocupa el lugar de la Patrona en la parte central del estandarte para trasmitir que, a pesar de tratarse de una romería Mariana, no podemos olvidar que por mediación de la Virgen llegamos a Jesús», explica la autora sobre su cartel.

M.P.M.

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