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La compleja situación de la Barriada de Jesús del Gran Poder

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Esta mañana el PP denunciaba el “abandono” de la barriada de Jesús del Gran Poder, junto al Hospital de San Juan de Dios. Y esta tarde ha contestado el ayuntamiento desmintiendo la denuncia popular, y hemos de deciros que la situación de esta barriada es tan compleja actualmente que ambos pueden tener razón. Vamos a intentar explicároslo.

Una barriada “no recepcionada”

En la respuesta en la que la Delegada de Nervión, Inmaculada Acevedo, contesta a Beltrán Pérez, hay una explicación que puede resultar extraña al que no conozca la situación urbanística actual. La declaración es la siguiente:

Respecto a la plaza ubicada entre las calles Obispo González García y José María Obando, la delegada ha criticado que el PP “trate de engañar a los vecinos y vecinas a sabiendas de que se trata de una zona no recepcionada donde las actuaciones que el Ayuntamiento puede realizar son muy limitadas desde el punto de vista legal”. “El PP es perfectamente conocedor de esta situación y, sin embargo, utiliza esta circunstancia para crear falsas expectativas a los residentes de la plaza, con los que desde el Distrito Nervión estamos, por cierto, en permanente contacto”, ha apostillado.

Pero, ¿qué es una zona no recepcionada? Pues bien, en el tiempo en el que comenzaron a construirse estas barriadas, que son bastante comunes en las zonas relativamente nuevas como Nervión, se creaban conjuntos de edificios que tenían espacios al aire libre entre ellos. ¿Cuál es el problema? Que las calles que rodean a estos complejos de viviendas son suelo público, pero los que se encuentran en su interior -al estilo de las urbanizaciones- como la plaza de la Barriada de Jesús del Gran Poder, se considera que pertenece a estas urbanizaciones y que son suelo privado. Su gestión y cuidado debería depender de las comunidades de vecinos.

¿Quién se encarga de esto?

Pero claro, en este caso como en muchos otros, lo cierto es que no hay límites urbanos como cancelas o cierres que separen estas zonas comunes de la ciudad, por lo que a efectos prácticos es una plaza más. Así lo han considerado en cierto modo las empresas municipales como Lipasam, a la que se dirigen las críticas del PP. Lipasam actúa en esta zona de la barriada aunque, como dice la delegada, su acción ha de ser limitada. ¿Por qué? Porque sobre el papel no es suelo público, y es al suelo público al que debe ceñirse la acción de Lipasam. Por ello, no es que Lipasam les esté “haciendo un favor” a estos vecinos, pero sí es cierto que dentro de sus cometidos no debería estar tener esta zona tan adecentada como las otras calles de la ciudad. Ya os dijimos que es muy complejo de explicar todo esto.

En la respuesta que ha dado el ayuntamiento, la delegada sigue explicando: “frente a esa postura de inacción, desde el Distrito Nervión estamos impulsando mejoras en la zona aledaña a la plaza, como en las citadas calles Miguel Bravo Ferrer, Obispo González García y José María Obando, donde también hemos llevado a cabo importantes intervenciones en materia de poda, limpieza, desratización y desinsectación”. Asimismo, Acevedo ha explicado que “hasta donde nos permite el marco legal, dada la situación de esta plaza, tenemos previsto acometer tareas de limpieza del mobiliario urbano y pintura”. Aquí vemos claramente que habla de las calles que rodean a la barriada que, a efectos urbanísticos, si son suelo público dependiente del Ayuntamiento de Sevilla.

Entonces, ¿quién tiene razón?

Pues esto es más difícil aún, porque en cierto modo la tienen los dos. En las últimas noticias sobre recepción de barriadas -el proceso por el cual el ayuntamiento adopta zonas en principio privadas como públicas-, hace siete meses Urbanismo confirmó que se iniciaban los trámites para recepcionar esta barriada junto a muchas otras de la ciudad. ¿Qué implicará esto? Que estas zonas tendrán el mismo trato a efectos de atención municipal que el resto del suelo público. Explicaba Antonio Muñoz, delegado de Urbanismo, que son “espacios libres dentro de barriadas de uso público y en los que se vienen prestando servicios municipales, por lo que son objeto de una ‘recepción tácita”.

A efectos prácticos, es algo así como “no vamos a dejar esto de la mano de Dios aunque no nos corresponda”. Y exponiendo públicamente que, ya que se prestan los servicios de limpieza y poda en ellos como si fueran suelo público, mejor convertirlos directamente en suelo público y fin de la cuestión. Por tanto, si ha bajado el nivel de la limpieza y Lipasam hasta ahora ha tratado a la barriada como una plaza más, el PP tendría aval para su crítica. Pero como sobre el papel la barriada no es suelo público, la delegada tiene también razón cuando defiende que Lipasam, en cierto modo, no tendría ni por qué trabajar allí. Aún así, dejamos a vuestro criterio la valoración de la situación.

M.P.M.

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