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Se cumplen 100 años de La Monumental, el sueño truncado de Joselito en la Buhaira

La Monumental de Sevilla

Sevilla siempre ha sido una ciudad de dicotomías, y de eternas rivalidades: Sevilla y Triana, Esperanza y Macarena, Betis y Sevilla… Como el mundo del toreo no iba a salir airoso de esta trifulca, hoy rescatamos la historia de La Monumental, aquel coso que desde sus principios estuvo condenado a desaparecer y que en este 6 de junio de 2018 cumple 100 años desde su inauguración.

‘El espectáculo taurino al alcance de toda Sevilla’, este era el sueño de José Gómez Ortega, más conocido como Joselito el Gallo,: construir una plaza de toros en Sevilla que por su mayor capacidad albergara a más gente y así abaratar las entradas. Esa plaza era La Monumental, ubicada en lo que hoy sería la avenida de Eduardo Dato en su confluencia con la Buhaira. Comenzó a construirse en 1916 de la mano de los arquitectos Espiau y Urcola y fue inaugurada dos años después, el 6 de junio de 1918; pero con la mala fortuna que en activo estuvo poco más de un año.

La idea de construir este coso, se fundamentaba en la rivalidad entre la alta burguesía sevillana, defensores de La Real Maestranza encabezada por Juan Belmonte, y Joselito el Gallo. Este último se propuso dotar a Sevilla de una plaza para el pueblo, por lo que La Monumental se construyó con 10.000 localidades más que La Real Maestranza, un total de 23.055 espectadores. Tenía además cuatro corrales, una corraleta de apartado, doce chiqueros y su ruedo medía 60 metros de diámetro. De estilo neoclásico, atractiva y cómoda.

La Monumental de SevillaDesde  la construcción el sueño de La Monumental se vio truncado. Surgieron problemas con las pruebas de seguridad, en las cuales se sobrecargó la estructura con 500 kilos de hormigón por metro cuadrado. Esto provocó la aparición de grietas y el derrumbe de parte de las gradas, por lo que se retrasó la inauguración varios meses. Estas pruebas no estuvieron exentas de polémica, ya que muchos seguidores de Joselito alegaron que se habían extremado más allá de lo razonable, influenciados por el colectivo maestrante, defensores de La Real Maestranza como única plaza de toros.

La Monumental de Sevilla

La vida del coso no fue la que el mentor soñó, ya que coincidió con los años dramáticos del trienio bolchevique, la huelga general de 1917 y aunque para La Real Maestranza fue una competencia insoportable, ésta pudo evitarla gracias a su influencia social. Pero el «dramático» destino de La Monumental pronto empezó a fraguarse con el hundimiento, tras unas pruebas de resistencia previas a su apertura, de un tercio de la plaza en abril de 1917, una noticia que estremeció a toda la ciudad.

Tras un año de demora, la primera corrida fue el 6 de junio de 1918, donde lidiaron Joselito el Gallo, Francisco Posadas y Diego Mazquiarán “Fortuna” reses mansas de Juan Contreras. Corrida a la que asistieron unas 20.000 personas. Durante ese tiempo La Monumental estuvo gestionada por el empresario José Julio Lissén, amigo de Joselito el Gallo y la temporada 1920, pasó a la empresa La Taurina Sevillana (Real Maestranza) que repartió la feria de Abril entre los dos cosos: cuatro festejos en la Real Maestranza y tres en la Monumental.  El 16 de mayo de ese año un toro coge mortalmente a Joselito el Gallo en Talavera y vuelven a plantearse los problemas de estructura y seguridad del coso que ya se plantearon en sus inicios.

La Monumental de Sevilla

La muerte de Joselito el Gallo conllevó también a la de su propia plaza. La historia cuenta que aprovechando esta coyuntura los intereses adversos a la Monumental comenzaron una nueva campaña para deshacerse de la aborrecida plaza de toros. El dictamen de clausura no tardó en aparecer y la plaza comenzó su largo sueño en 1921 para acabar demolida una decena de años después, durante 1930.

También se considera que la pervivencia de la plaza fracasó por la incapacidad de Sevilla de enfrentarse de manera lógica a la necesidad de ensanche del casco urbano, entre cuyas causas se encuentran la absorbente preocupación por la proyectada Exposición Iberoamericana, la caótica situación administrativa de la ciudad y la falta de fondos del ayuntamiento.

De lo que fue La Monumental sólo queda una pequeña fachada con una puerta en colores blanco y albero, ubicada entre las calles Diego Angulo Íñiguez y Óscar Carvallo, son los únicos vestigios que han sobrevivido del pasado de una gran plaza de toros. El único recuerdo de un sueño, de donde se refleja la eterna dicotomía que la idiosincrasia de Sevilla siempre ha tenido. Aunque en este caso ésta haya llegado al extremo con la pervivencia de un solo rival.

Laura Liñán

(Para más información, el libro ‘La Monumental de Sevilla’ de Lourdes Ramos-Kuethe).

(Imágenes tomadas de La Sevilla que no vemos y Galeon.com).

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