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Piden 30 años para la mujer que torturó hasta la muerte a un gorrilla de Nervión

tortura

Conocido aparcacoches en los aledaños del Ramón Sánchez-Pizjuán, “el Keito” perdió la vida en septiembre de 2016. Semanas antes había sido noticia por defender a una mujer que estaba siendo agredida en plena calle. Su buena obra fue alabada a nivel nacional pero, con más ánimo, por los nervionenses que lo trataban a diario. La Fiscalía reclama ahora para la acusada de su asesinato 30 años de cárcel.

Antonio era su nombre y solía moverse por la esquina de Divino Redentor con Manuel Casana. Sufrió el drama de las drogas. Según apuntaba un vecino cuando se descubrió su cuerpo en un incendio de un bar abandonado en Los Pajaritos: “consumía pero nunca vendió”. Además añade: “vivía con su madre Lola y su tía, muy queridas en la Parroquia de la Concepción, hasta que fallecieron. Tenía su casa en la Avenida de Andalucía con sus hermanos”.

El próximo 15 de junio arrancará el proceso por este crimen con horribles torturas que estremeció nuestro distrito desde el abandonado bar Los Gallos de Los Pajaritos, según cuenta Jorge Muñoz en Diario de Sevilla. Ese mismo día se formará el jurado popular, y tres días más tarde será el turno de la declaración de la acusada para la que la Fiscalía pide 30 años de cárcel por delitos de asesinato e incendio, ya que la acusada supuestamente prendió fuego al cadáver incendiando todo el bar y afectando a una vivienda. Además, se le reclaman 90.000 euros de indemnización a los familiares de la víctima, 7.899 euros para el dueño del local y 240 euros para el propietario de una vivienda que también resultó afectada por el fuego.

Todo empezó un día de septiembre cuando, según la Fiscalía, víctima y acusada habrían tenido desavenencias respecto a unas drogan que habrían consumido juntos. Ella, que habría quedado insatisfecha por el producto, habría engañado a la víctima para que fuera al bar Los Gallos, abandonado y donde suelen esconderse algunos toxicómanos. Allí, supuestamente lo habría maniatado con cables y cuerdas a una silla dejándolo sin defensa posible, y lo habría torturado con varios instrumentos hasta provocarle la muerte.

Un crimen de un horror inhumano

La supuesta asesina se aprovechó de la confianza de la víctima para amarrarlo a una silla y practicar con él infinidad de torturas, incluso valiéndose de utensilios como tijeras, cizalla, jeringuilla, martillo, alicates o cuchillo jamonero. Una vez inmovilizado el torturado, María Elena le habría amputado un dedo del pie, clavado varias veces las tijeras en el pecho, inyectado aire por vía intravenosa y apuñalado en el cuello. Además, le habría obligado a consumir Haloperidol (medicamento utilizado para trastornos mentales como esquizofrenia), así como introducido en la boca botes de agua oxigenada y Betadine.

La causa de la muerte, según dispone la autopsia, fue asfixia, ya que la presunta asesina intentó también estrangular varias veces a su víctima con un trozo de tela y terminaría pisándole el cuello hasta que falleció. Conviviría con el cadáver envuelto en mantas tres días hasta que decidió quemarlo. Al apagar el incendio, los servicios de Emergencias descubrieron en el interior del bar Los Gallos el cadáver.

R.N.

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