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¿Quiénes eran los dos hombres que han perdido su calle en Nervión?

vazquez sagastizabal

Muchos de vosotros nos habéis estado preguntado por la identidad y la vida de las dos personas a las que la Ley de Memoria Histórica ha retirado del callejero hispalense en la zona del Prado. Las dos calles que os contamos ayer que cambiarían de rotulación son: Manuel Vázquez Sagastizábal y José Ignacio Benjumea. Y también os hablaremos de quiénes son los protagonistas de los nuevos rótulos. No pretendemos defender ni acribillar, solo arrojaros un poco de contexto. 

Los nombres que salen del callejero del Prado

Empecemos por Manuel Vázquez Sagastizábal. Nació en Sevilla en 1910, y siempre estuvo interesado en el mundo de los aviones. Era miembro del Aeroclub Sevilla, y con el paso del tiempo y la ganancia de experiencia a los mandos de su nave, se convirtió en Cabo de Complemento Aviador. Más tarde, un año después de que comenzara la Guerra Civil, pasó a ser miembro de la Aviación de Caza. Dos años después, fue derribado en la Batalla de Peñarroya y falleció. Tenía 28 años.

Según explica Juan Manuel Riesgo, secretario general del Aula Aeronáutica Miguel Ruiz Nicolau, Sagastizábal “nunca participó en ningún bombardeo sobre ciudades y derribó 22 aviones”. Sí que participó en muchas misiones, llegando a las más de 900 horas de vuelo. Integró la Patrulla Azul, que recogía a los mejores pilotos del bando franquista. En su última batalla, la de Peñarroya -según cuenta Julio Domínguez Arjona en su blog-, se lanza en una maniobra suicida contra 15 aviones republicanos para proteger a los bombarderos del Bando Nacional. Sale de esta maniobra con un tiro en la ingle que le sale por la espalda, y tras eyectarse, seguirá varias horas vivo hasta morir de la herida en medio del campo de batalla.

El otro hombre que pierde la calle es José Ignacio Benjumea. Era este hombre un falangista que acabó sus días por un tiro en el inicio de la guerra, en 1936, cuando contaba con 23 años. Era hijo de Joaquín Benjumea, que llegó a ser alcalde de Sevilla, presidente de la Diputación y ministro en el gobierno franquista y gobernador del Banco de España. A José Ignacio Benjumea algunos lo consideran “la primera víctima de la Guerra Civil”. Murió de un tiro en la Plaza Nueva, en la contienda que se desarrolló allí el mismo día del alzamiento a las dos de la tarde. El estudiante falangista, según apuntan otros, murió tiroteado por la espalda cuando cruzaba en coche la Plaza Nueva en dirección a Tetuán, pero lo cierto es que los datos que hemos podido encontrar en relación a esta figura son algo confusos.

Los nuevos nombres

Desde ahora, la calle de Sagastizábal llevará el nombre de Otto Engelhardt. ¿Quién era este hombre de nombre complicado? Pues era ingeniero eléctrico y un destacado diplomático hispano-alemán. Tampoco se libró de la Guerra Civil, ya que murió fusilado por las tropas franquistas en Sevilla en 1936. Era Engelhardt nada más y nada menos que el Cónsul de Alemania en Sevilla. Republicano convencido según dicen sus herederos, rechazó el nazismo y dimitió cuando Hitler ascendió al poder en 1933, renunciando a su cargo. Por eso se nacionalizó español y la República lo nombró cónsul honorario. Criticó duramente el fascismo escribiendo en ‘El liberal de Sevilla’, el diario que fundó José Laguillo, y también fue director de la Sevillana de Electricidad y de Tranvías de Sevilla.

Sin embargo, fueron en parte aquellos artículos los que lo condujeron a su muerte. 70 años tenía cuando fue ingresado con una flebitis en el Hospital de las Cinco Llagas (hoy Parlamento de Andalucía). Cuando le dieron el alta, los golpistas lo condujeron a la delegación de Orden Público en Jesús del Gran Poder, donde estuvo retenido hasta que fue fusilado. Su familia aún sigue buscando su cuerpo.

La calle dedicada a Benjumea, por su parte, llevará ahora el nombre de la Abogada Aurora León. Nos encontramos ante un nombre mucho más reciente, el de la primera abogada laboralista de Andalucía. Empezó a recibir casos derivados desde Comisiones Obreras de Sevilla a principios de los 70, llevándolos casi todos en el 73. En su despacho del Cerro del Águila sería vigilada, y clandestinamente editaría en él ‘Realidad’, el diario de las CC.OO. de Sevilla.

Los abogados laboralistas tuvieron que confrontar no sólo con la magistratura, sino también con la propia jerarquía del sindicato vertical. La oposición a que los abogados laboralistas pudieran asesorar a los trabajadores en sus convenios colectivos, llevó a que en 1973 Aurora León fuera expulsada de la sala y amenazada con llamar a la policía si seguía persistiendo en ser la asesora del convenio de los trabajadores de panadería. Tuvo que intervenir el propio Alfonso de Cossío –a la sazón Decano del Colegio de Abogados– para que fuera admitida apelando a la “libertad del derecho de defensa”. Aurora León se afiliaría al PCE y, ya en la legalidad, será la candidata de este partido en las elecciones al Senado, pero no saldría elegida.

Miguel Pérez Martín

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