con Nervion en la maleta

Recuerdos de una vida de barrio desde la desierta Bratislava

curroFrancisco Bosch Nocea, criado en Espinosa y Cárcel. Tiene 27 años y estudió LADE en la Universidad de Sevilla. El pasado noviembre comenzó a trabajar como Analista Financiero para Amazon en Bratislava, capital de Eslovaquia. Desde un país muy desconocido nos escribe de nuestras calles y nuestro sol.

¿Por qué te fuiste? Por trabajo. La situación es España sigue estando difícil para encontrar un buen empleo y de casualidad me llegó la oportunidad de trabajar en Bratislava. Consciente desde hace tiempo que sería complicado conseguir trabajo en Sevilla, a una semana de recibir la oferta tenía la maleta preparada y estaba listo para la aventura.

¿Qué echas de menos de tu barrio? Muchísimas cosas, pero principalmente la familia y los amigos. He vivido casi toda mi vida en Nervión y es difícil tener que dejar a tanta gente atrás. Pero bueno, las vacaciones están para algo, ¿no? De mi barrio echo de menos los pequeños comercios, la amabilidad y el arte de la gente, los naranjos, las cervecitas al aire libre y por supuesto los molletes con jamón para desayunar. Después del invierno más frio de mi vida, una de las cosas que más echo en falta es el sol y la vida en la calle, pero me han prometido que en verano la cosa cambia y que hay hasta terracitas. No sé si lo habrán dicho para que no salga espantado, habrá que esperar y comprobarlo.

¿Qué has descubierto fuera de tu barrio? Un mundo y una cultura totalmente diferente a la nuestra. No es la primera vez que vivo fuera de casa, me apasiona viajar y conocer gente de otros lugares, pero sin duda ésta es la vez que más he notado el choque cultural. Se nota aun los restos del comunismo en los edificios, en las calles y en el carácter (en general) de los eslovacos, todavía poco acostumbrados a tratar con extranjeros. Por otra parte, la gran ventaja de estar viviendo en el centro de Europa es que existe una buena red de transportes que permite cambiar de país en menos de una hora. Eslovaquia limita con Polonia, República Checa, Austria, Hungría y Ucrania, así que las posibilidades de descubrir sitios nuevos son enormes, y me alegra decir que las estoy aprovechando.

¿Has encontrado lo que esperabas? ¿Cómo es tu vida allí? Esperaba encontrar un buen trabajo y conocer algo diferente, así que hasta ahora no puedo quejarme. La forma de trabajar es totalmente distinta a la que tenemos en España, salir de trabajar a las 6 es una posibilidad (real), haciendo más fácil aprovechar la tarde una vez cubierta la jornada laboral. Aquí los españoles hacemos piña, como buena costumbre nuestra, y pasamos el tiempo libre en pubs o viajando. También tengo la suerte de tener amigos eslovacos que nos descubren poco a poco la ciudad y los alrededores. La vida aquí se hace en el centro. El casco antiguo, aunque pequeño, tiene mucho encanto y siempre hay algún rincón por descubrir. Hay muchas tabernas con aire medieval en las que sirven todo tipo de pintas de cerveza. Y si te apetece mejor un café, hay multitud de diminutas cafeterías de estilo vienés con solo 2 o 3 mesas que te hacen sentir como en otro siglo.

¿Cómo presumes de tu barrio en tu nueva ciudad? Presumo principalmente de la gente, con mucho orgullo y nostalgia. Desde que he llegado he tenido un par de encontronazos al pedir indicaciones en la calle, con el transporte o en el supermercado. Aquí no hay mucha gente que hable inglés y como mi eslovaco es más que limitado, se sienten incómodos y a veces responden de malas maneras. Cuando me pasa esto, siempre digo con alegría en que si un extranjero tuviera estos problemas en Ramón y Cajal, seguro que cualquier vecino intentaría explicarse con mucha más gracia. O al menos, hablarle chillando al pobre extranjero, pero haciéndose entender.

¿Cómo ves desde fuera la situación de tu barrio comparándolo con el lugar donde estás ahora? Es muy difícil comparar porque el concepto de barrio es muy diferente aquí. Con apenas un par de bares y restaurantes por zona se dan por satisfechos. Es difícil encontrar panaderías, tiendas de comestibles, quioscos, librerías o copisterías en los barrios eslovacos. Generalmente tienen grandes supermercados, pero para el resto hay que ir al centro. La vida en los barrios, según he podido comprobar, es mucho más tranquila y residencial. Dicho esto y si tuviera que elegir, claramente me que quedo con Nervión. Es un barrio que tiene todo lo que puedas necesitar sin necesidad de ir al centro. En Bratislava es extraño ver a gente pasear tranquilamente por la calle, todo el mundo va con prisa en alguna dirección, pero hay que entender que el clima invita poco al paseo.

¿Vas a volver? De momento, en verano. Sé que no es la mejor época del año para volver a Sevilla, pero hasta casi estoy deseando reencontrarme con los 40 grados de Nervión a las 4 de la tarde. Más adelante, el tiempo dirá. Si la situación lo permite, me gustaría volver a casa en un tiempo y jubilarme en mi barrio, aunque no me importaría vivir en alguna otra ciudad antes de volver a España. Pero pensando en el futuro y visto lo visto, tengo que decir eso de ´´ ¡como en casa en ningún lao!´´.

¿Recomendarías a alguien irse fuera? ¿Por qué? Sin duda alguna, por mucho que eche de menos mi tierra, creo que es muy necesario. Para empezar, porque te da una visión completamente distinta de tu ciudad y te das cuenta de las maravillas que tienes en casa, pero que no valoras porque las ves todos los días. Recuerdo que cuando volví de mi año Erasmus en Escocia lo primero que hice fue irme de turismo. Siempre se tiende a visitar monumentos cuando se viaja, pero rara vez se hace en tu ciudad. Por otra parte, creo que irse fuera favorece mucho el crecimiento personal. Obligarte a salir de tu zona de confort, convivir con gente de otros lugares, probar comidas diferentes, conocer otras culturas, ver mundo. Son experiencias únicas que hay que aprovechar cuando se es joven y no se tienen ataduras. Siempre habrá tiempo de volver.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
X