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Un mesón de Campeones

Parte de los chicos que trabajarán en el Mesón Campeones.

Las copas lucen sobre la barra perfectamente ordenadas en el Mesón Campeones. En su reflejo, las letras azules del azulejo de la pared que indican a todo el que entre lo que se va a encontrar en este mesón: un grupo de campeones. Será el 19 de agosto cuando abra sus puertas este ambicioso proyecto en José Luis de Casso de la sevillana Asociación Aspanri-Down.

“Va a ser un mesón abierto al público como los demás que hay en Sevilla, de cocina sevillana. Vamos a tener cocineros, gente en barra y gente en sala de las que el 75% van a ser personas con discapacidad”, nos cuenta Rafael Caballero, presidente de la asociación, mientras los electricistas siguen poniendo a punto la iluminación. “Trabajamos con personas con síndrome de down y discapacidad intelectual, y queremos conseguir que se integren en el mundo del trabajo, que es algo que resulta complicado”, dice Caballero sentado en una de las mesas altas del futuro mesón.

En el interior de este gigantesco local ya se ve lo que será. Han derribado la enorme zona de oficinas del antiguo mesón para hacer un luminoso salón en el que Carmen trabaja en ese momento con un grupo de chicos con discapacidad intelectual y síndrome de Down, que llevan desde abril formándose para el día a día en un restaurante. Uno de los chicos, Antonio Nuevo, nos cuenta cómo está siendo el proceso de aprendizaje: “Hemos aprendido el funcionamiento de la barra, cómo se pone una mesa –que dice Caballero que “lo hacen a la perfección”-, la forma de hablar a los clientes con respeto y hace poco estábamos liados con la caja y la PDA”. “Sí, pero con billetes de mentira, de los del Monopoly”, dice otro de sus compañeros, Antonio Montoro, que también nos admite que a muchos les cuesta lo de llevar la bandeja. “No quiero decir nombres, pero sabemos quiénes son”, dice entre risas de sus compañeros.

Mucho más que un mesón

No es el primer proyecto de esta asociación sin ánimo de lucro. Ya tienen un servicio de cátering en Sevilla Este desde finales de los 90, que ha servido más de 150 cáterings en el último año a administraciones públicas, entidades y también familias, y unos viveros propios en Mairena del Aljarafe. “Al tener el servicio de cátering, ya teníamos muchos chavales que tenían experiencia en la hostelería, y creíamos que estaban perfectamente capacitados para trabajar en un restaurante”, cuenta el presidente. Mientras hablamos, tras la barra uno de los futuros trabajadores del mesón aprende con diligencia a limpiar la cafetera.

Los chicos hacen cursos como el que está haciendo ahora en esa escuela de Sevilla Este de la asociación. “Este local tiene un gran semisótano que queremos convertir en aula de formación permanente. Queremos que ellos estén al día en la formación y que puedan reciclarse en algunos temas para que siempre estén actualizados”, cuenta Caballero. Abrirán el 19 de agosto para que los chicos puedan coger un poco de rodaje en un mes en el que la afluencia de comensales será menor debido a las vacaciones.

El mesón ya a punto para su apertura en José Luis de Casso

Felicidad Paulete es otra de las chicas con discapacidad intelectual que está en la sala de al lado recibiendo el curso. “Nos enseñan a cuidar mucho la higiene personal, la organización de la cocina y el cuidado del mesón”, nos explica. Por eso, por ejemplo, tienen los productos de limpieza y las bayetas diferenciadas por colores, para que nadie use los productos del baño en la barra, o los de la cocina en los cristales. “Eso es algo que no solo deberíamos tener aquí, sino en todos los restaurantes”, cuenta el presidente.

Un mesón clásico junto al Sánchez-Pizjuán

El nuevo restaurante será un mesón sevillano clásico llevado por profesionales en el que hay gente titulada en Hostelería que además se han formado específicamente para aprender a trabajar con personas con discapacidad. “Aquí vas a poder pedir desde una tapa de ensaladilla a una ración de chocos, pero también iremos incluyendo algún plato más innovador y tapas de diseño”, dice Caballero, que es solo la cabeza visible de una asociación en la que el año pasado trabajaron 55 profesionales titulados y 20 personas con discapacidad formadas en su seno. Hace unos días estuvieron haciendo una prueba con una comida para el Sevilla FC, involucrando a personal de barra, cocina y sala. “Eran tan diligentes y tan eficaces, que tuvimos que decirles que frenaran un poco porque nos estaban agobiando con los platos”, explica Caballero.

Ahora, tanto los chicos como sus promotores van tachando las fechas en el calendario para que en agosto la gente se encuentre con este proyecto genuino. Solo hubo en Sevilla un proyecto similar en el barrio del Porvenir, pero cerró sus puertas. Lo que vamos a tener en José Luis de Casso esquina a Cristo de la Sed será algo único en toda la ciudad. Víctor, uno de los chicos que se resiste a hablar por timidez, sabe ya lo que es ser un campeón de Nervión, ya que juega en el equipo Genuine del Sevilla FC –integrado por personas con discapacidad intelectual y síndrome de down-, y desde el mesón ve el templo futbolístico de sus amores. Dentro de un mes, habrá otro grupo de campeones a esta orilla de la calle, sin césped pero bandejas y sartenes. Un mesón de campeones para darnos una lección de esfuerzo y alegría.

Miguel Pérez Martín

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