Semana Santa

Una semana en la que el esplendor ganó la batalla

hermandad de san pablo palio

Desde que comenzó a llenarse la Avenida de Ciudad Jardín la tarde luminosa del Sábado de Pasión hasta que El Plantinar despedía los candelabros de cola de la Virgen del Sol ayer mismo, la semana ha volado entre arromas de azahar en una Semana Santa al completo en Nervión. El sueño, vencido por el reloj y consagrado en el amanecer brillante en la ojiva gótica de Santa Marina, vuelve a ser sueño de los despiertos y eterna víspera. Vamos a repasar, sin embargo, algunos momentos singulares que nos ha dejado esta semana de Pasión en el distrito. 

Ciudad Jardín se vestía de fiesta el primer día de vísperas en Nervión, con las almas batientes en espera que decía Carlos Herrera, para que La Milagrosa llenara de derroche las calles de Nervión. Brillante la tarde de los titulares de Ciudad Jardín, emocionante al borde de las lágrimas su llegada ante la puerta de San Juan de Dios, el kilómetro cero de la bondad en nuestro distrito. Pero cuando la Virgen del Rosario surcaba la Gran Plaza, una ambulancia pasaba justo por delante del palio dejándonos una imagen singular. Una mujer de unos 65 años había sufrido un infarto en plena calle en la Avenida de la Cruz del Campo, en los aledaños de por donde iba pasando La Milagrosa. Luego sabríamos que gracias a la policía y a la rápida llegada de la ambulancia, un cateterismo había salvado la vida de la mujer en el hospital.

milagrosa ambulancia

El Domingo de Ramos se levantó incierto. Los nazarenos blancos del Porvenir se lo tuvieron que pensar, pero vencieron al cielo. Alrededor de las cinco de la tarde la Hermandad de San Roque derrochaba su clasicismo por las calles de su barrio. La elegancia del Señor de las Penas y la dulzura de Gracia y Esperanza tomaron la ciudad, pero tuvieron una entrada con mucho retraso en su templo. ¿A qué se debió? Un coche mal aparcado en la calle Imperial no dejaba pasar a la cofradía, lo que provocó un importante retraso en la misma de vuelta, entrando Gracia y Esperanza más allá de las dos de la mañana.

El Lunes Santo aguardaba la ciudad a ver el gran estreno de la Semana Santa: el palio bordado de la Virgen del Rosario de San Pablo. Un cielo de hilos de oro del taller de Charo Bernardino. Deslumbró como una estrella de la mañana, pero dio un susto de vuelta por la calle Venecia, cuando el bastidor delantero se rompió y la bambalina frontal se cayó, quedando pendida por una esquina. Hubo que desmontarla y volver sin ella. Pero el percance nos permitió ver a la dolorosa de San Pablo sin distracciones, con una visión más abierta que nunca y despejada, dejando su reflejo en el techo de palio. No hay mal que por bien no venga. También pudimos escuchar a la UME cantarle a la dolorosa a la salida de la Catedral.

san benito martes santo

El Martes Santo ya sabíamos que iba a ser nuevo. El recorrido a la inversa por la Carrera Oficial nos permitió ver estampas inéditas, como San Benito y El Cerro adentrándose a la Catedral en la tarde luminosa por la Plaza Virgen de los Reyes, con las vidrieras del templo iluminando de colores su interior. Una belleza inusual en una jornada que funcionó como un reloj. Sí que hubo un momento triste cuando, de repente, un hombre se desplomaba muerto en la calle Vasco de Gama mientras veía pasar a la Hermandad del Cerro. Un infarto acabó con la vida de este varón de 62 años en la mañana luminosa del Martes Santo.

Y llegó el Miércoles Santo, la gran jornada de nuestro distrito. Nervión y San Bernardo se vestían de gala para llenar de Consolación y Refugio las calles. Un día en el que todo fue bien en nuestras cofradías, aunque los percances estuvieron en el olivo caído de Los Panaderos y el desajuste de los candelabros de La Lanzada. Mucho público, mucho calor para las hermandades de nuestro distrito, que deslumbraron como siempre por las avenidas y las callejuelas. Como detalles, la belleza de lo que no se ve, como los nombres de pila de los niños ingresados en el Hospital, y que así lo han querido sus padres, que fueron en los pasos del Santísimo Cristo de la Salud y María Santísima del Refugio en forma de pergamino. O el homenaje de La Sed al fallecido compositor Pedro Morales: desde la salida hasta San Juan de Dios y desde la Campana hasta la Catedral solo sonaron marchas suyas para el palio de agua viva de la Virgen de Consolación.

Y terminaba la Semana Santa en nuestro distrito con las peculiaridades y las alegorías de la Hermandad del Sol el Sábado Santo. Tras un viernes de final agridulce sobre todo en la calle Castilla, el astro rey regaló sus rayos a la corporación de El Plantinar. Desde el año pasado, cambió su itinerario para surcar por completo nuestro distrito desde Villegas y Marmolejo hasta el Puente de San Bernardo. Un acierto para buscar el calor de la gente. No fue buena para la corporación, sin embargo, la calle Camilo José Cela. Tras la rotura de un cirio del palio, que fue retirado inmediatamente, en la siguiente levantá se desprendía el remate de la esquina superior del palio, dejando el final del varal desnudo. Este trozo de crestería, que cayó al suelo, no volvió a colocarse y el palio de la Virgen del Sol hizo todo el recorrido sin él.

palio el sol

Más allá de todo esto, la luz fue la única protagonista de esta semana. La luz de las candelerías cálidas, la del oro que reluce y juega con el tiempo entre varales, la de las canastillas que sortean las esquinas estrechas y la de la música que resuena en los soportales y los patios proclamando la llegada de la gloria. Una semana para no olvidar.

Miguel Pérez Martín

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